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Enlace permanente a la historia Paseo frustrante
Llamé a la puerta de la casa de Wittgenstein. Una educada señora, que no pudo reprimir un mohín de disgusto, me dijo que "ese señor" ya no vivía allí. Es lo malo de D. Ludwig: sus cambios radicales e impredecibles. Creo que llamaré a Carnap por si sabe algo de él. Necesito que desentrañe el nudo entre algo que he dicho y no hago, y Saussure se me encogió de hombros: "tú sabrás"
La verdad es que mi permanencia siempre en la misma casa averniana tiene mucho que ver con mi vida de cliens romano: te conformas con lo que te dan, aunque luego acabes en la maledicencia, que pasado el tiempo se llama denuncia.
Pasé por delante de la casa del padrecito Iuri Lotman: no me atreví a saludarlo, porque en cuanto cruzase un par de palabras acabaría confesando que si no voy de lo que digo a lo que hago es por mi culpa.
Y a quien no encuentro es a E. Y lo tengo difícil. De entrada, no sé en qué mundo está actualmente ni cómo, a pesar de que le debo tanto.

0 comentarios Juvenal | 2004-10-10 | 16:50


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